Las empresas cometen el error de solo enfocarse en el cumplimiento de las medidas sanitarias para evitar la propagación del coronavirus y descuidan otros “virus” igualmente riesgosos para cualquier organización: las historias que la gente crea.

Las historias que la gente viven, construye, inventa, magnifica o exagera impactan fuertemente el ambiente y ánimo dentro de cualquier organización.

Realizando talleres de tipo antropológico con el personal para fomentar la confianza al interior de una empresa, me di cuenta que la atención de las personas no está necesariamente en la observación de protocolos o de las medidas sanitarias (e.i. uso de cubrebocas, gel antibacterial, etc.).

Interesantemente, descubrí que lo que es importante ahora para la gente son las “historias” de cómo las personas se comportan dentro y fuera de la empresa, ya que ello que afecta directamente tanto la salud física, como el ambiente dentro de la organización.

Como antropólogo trabajando con cientos de empresas, he podido constatar que las historias que se comparten en toda organización marcan la salud emocional y, por ende, la salud física de las personas.

Aunque lo anterior pueda ser de sentido común, paradójicamente contrasta con los esfuerzos realizados por la Organización Mundial de la Salud, gobiernos, organizaciones y empresas que han puesto énfasis en la implementación de protocolos y medidas sanitarias para controlar la propagación física del coronavirus.

Aunque esto es entendible, es insuficiente para controlar el virus, pues son las personas las que se encargan de propagarlo de acuerdo a sus “historias” que crean con sus creencias y comportamientos.

Poca atención se ha dado a las prioridades de las personas que no necesariamente expresan directamente, pero si a través del significado de sus interacciones e, incluso, a través de los conflictos y tensiones que se llegan a manifestar en una organización.

Las “Prioridades” en la Nueva Normalidad: Historias que “no se pueden ver”

Estos son los principales hallazgos que encontré en el taller presencial que realicé al aire libre con el personal de la empresa y en el que se tomaron las medidas necesarias de “sana distancia”.

Los siguientes puntos, fueron las prioridades a las que concluyeron las personas que participaron en el taller y marca lo que es importante en la empresa para fomentar tanto relaciones saludables, como una cultura organizacional sana:

  1. Se honesto, pero no insensible
  2. Tú no eres dueño de tu cuerpo. El “cuerpo social” es prioridad
  3. Respetar los coeficientes emocionales de los demás
  4. Comunicación asertiva
  5. Coherencia
  6. Aprender a tener conversaciones difíciles

1. Se honesto, pero no insensible

Espacios y confianza para expresar con honestidad lo que no está bien y se puede mejorar en la organización.

De forma consciente o inconsciente las personas llegan a hacer cosas que pueden representar un riesgo para los demás en el contexto del Covid-19.

Los empleados piden ser honestos para poder decirle a cualquier persona en la organización que su comportamiento no es el adecuado.

Es frecuente, sin embargo, que las personas opten por guardar silencio para no generar tensiones y evitar fricciones personales, más aún si se trata de un comportamiento de una persona en un puesto de autoridad.  

Cuando las cosas que incomodan no se hablan y arreglan, se acumulan lentamente hasta convertirse en resentimiento y pudiendo llegar a su expresión última en brotes de violencia.

Se hace evidente la necesidad de ser honestos y saber comunicar objetiva y asertivamente comportamientos y situaciones a cambiar en la organización.

La honestidad sin sensibilidad, empero, puede traer peores consecuencias que guardar silencio.

Una verdad dicha sin un mínimo de sensibilidad puede crear efectos desafortunados, pérdida de confianza y más problemas de lo que intenta resolver.

Se hace evidente que las personas adquieran herramientas para saber comunicarse de forma asertiva y resolver situaciones honrando y respetando a los demás.

2. Tú no eres dueño de tu cuerpo. El “cuerpo social” es prioridad

Las personas se molestan cuando alguien en la empresa se enferma o da positivo a un test de Covid-19, por el hecho de que en la empresa se toman las medidas sanitarias para garantizar la salud.

Personas en la empresa se hacen preguntas sobre sus compañeros como, ¿qué hacen afuera de la empresa que se contagian? ¿qué comportamientos tienen o con quiénes se reúnen?

Si han sido contagiados, probablemente han tenido comportamientos “afuera” de la organización que ponen en riesgo a los demás en la empresa, amenazando los esfuerzos colectivos para garantizar la salud de todos.

Lo anterior muestra, por un lado, que hay un sentido de interdependencia y de responsabilidad entre las personas: “todos tenemos que cuidar nuestro cuerpo individual”.

Además, deja ver la existencia de lo que llamaría un “Cuerpo Social”, que es la colectividad, cuya salud depende de la suma de acciones individuales.

La salud del cuerpo social se manifiesta “por arriba” de las libertades de lo que un individuo quiera hacer con su cuerpo, si sus acciones ponen en riesgo al cuerpo social del que forma parte.

El mensaje es claro, si en la empresa se toman las medidas para cuidar y salvaguardar tu cuerpo individual, tendrás que ser responsable y ético para que tus acciones y el ejercicio de tu libertad no pongan en riesgo la integridad y bienestar del cuerpo social.

La pandemia pone un reto a la ideología occidental en la que el individuo tiene la libertad de hacer con su cuerpo lo que le plazca.

El Covid-19 ha despertado una consciencia similar a algunas culturas orientales y tradicionales en LATAM donde el bienestar y la integridad del cuerpo social es una prioridad por arriba del individuo.

Debido una consciencia amplia y de interdependencia, las personas no tendrían que hacer con sus cuerpos aquello que arriesgue la integridad de los demás.

El Covid-19 vino a despertar por un lado un sentido de unidad e interrelación entre las personas y, por otro, la consciencia de un cuerpo social que está por arriba de los deseos individuales que pudieran poner en riesgo al grupo.

3. Respetar los coeficientes emocionales de los demás

Es una prioridad que las personas aprendan a respetar los coeficientes emocionales de los demás dentro de una organización.

La pandemia ha detonado los temperamentos de las personas. No todos tienen la mismas habilidades y madurez para manejar situaciones difíciles o contextos con una alta carga emocional.

En una empresa hay una gran variedad de personalidades como diversos grados de madurez emocional. Mientras unas personas se irritan con facilidad con estímulos pequeños, otros poseen un umbral tolerancia más amplio.

Lo anterior también responde a la combinación de situaciones difíciles que muchas personas han enfrentado en los tiempos de la pandemia, como la pérdida de seres queridos, el cuidado de familiares enfermos, tensiones económicas y tribulaciones derivadas por el confinamiento.

También es frecuente que las personas tiendan a reaccionar de manera pesimista, catastrófica o exagerada ante situaciones que ocurran en la organización, lo cual impacta en el ánimo colectivo, el ambiente de trabajo y consecuentemente, en el sistema inmune de las personas.

Aprender herramientas y desarrollar habilidades para respetar puntos de vista diferentes, ser pacientes con otros y crear ambientes laborables saludables, es un reto para las empresas.

4. Comunicación asertiva

En entornos donde las emociones están a flor de piel, saber transmitir eficazmente nuestras ideas y que sean adecuadamente recibidas por los demás, es uno de los principales retos para cualquier organización.

Por mucho que tengamos que comunicar una mala noticia o aplicar alguna medida correctiva con alguien, siempre habrá una forma amable y constructiva para trasmitir un mensaje.

La idea de ser “brutalmente honesto” y decir las cosas como son, sin ninguna sensibilidad, es señal de que carecemos de recursos para expresarnos asertivamente.

Ponernos “en los zapatos” de la otra persona y preguntarnos cómo sería la mejor manera de comunicar lo que queremos nos ayudará a tener mejores resultados.

Una manera de medir el impacto de comunicar una idea de forma asertiva es, ¿lo que voy a decir mejorará la situación, ayudará a alguien más o, les hará sentir mejor? ¿De qué manera puedo comunicar lo que deseo para tener un mejor entendimiento de la otra parte?

5. Coherencia

Que tanto nuestras acciones y relaciones reflejan lo que decimos a los demás. La coherencia se refiere a ser consistente entre lo que decimos y hacemos.

Antes de corregir a los demás sobre su comportamiento, coloquémonos un espejo para ver qué tanto de lo que voy a decir hago y cumplo.

En el caso de las personas que ocupan un lugar de liderazgo en la organización, la coherencia es ineludible. Sin ella, la confianza se pierde y con ello la credibilidad.

En el contexto de la pandemia, personas dentro de una organización esperan que los demás sean coherentes en sus acciones antes de hablar.

Frecuentemente  algunos dan consejos o incluso corrigen a otros sobre sus comportamientos, pero no predican con el ejemplo, no son buenos modelos a seguir, lo cual es motivo de tensión.

Esta incoherencia causa molestia e irritación a las personas, impactando negativamente la cultura de la organización.

6. Aprender a tener conversaciones difíciles

Cuando no atendemos una situación “incómoda” por miedo de lo que pueda pasar, tendemos a guardar silencio o hacer desidia para abordarla. Con el tiempo, esas situaciones se agrandan y se convierten en “bombas de tiempo”. Todo por temor a no saber cómo tener una conversación difícil.

Aprender a tener una conversación difícil es algo que no nos enseñan en la educación formal y, en el contexto de Covid-19, se vuelve algo muy necesario para sostener una cultura y ambiente saludable dentro de una organización.

Es común que para “evitar problemas” las personas opten por ignorar, evadir o tolerar situaciones y comportamientos por miedo a la confrontación y las consecuencias de encarar a otros.

Aprender herramientas y saber cómo tener conversaciones difíciles para buscar el mejor resultado y beneficio de las partes, será una de las tareas más necesarias en que las empresas tendrán que invertir tiempo y recursos para obtener buenos dividendos a largo plazo.

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Los 6 puntos anteriores reflejan los temas que son importantes ahora para las personas y que se enfocan en los comportamientos dentro y fuera de la empresa, ya que ello que afecta directamente tanto la salud física, como el ambiente dentro de la organización.

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